Gamberradas literarias


LAPIZCERO EDICIONES, GUADALAJARA, 2017

Todos los lectores que compren este libro —y también los que lo roben o lo pidan prestado— podrán reír a placer y a la vez disfrutar con el encanto de lo prohibido, pues es una convención social que uno no puede meterse con los grandes nombres de la Historia de la literatura. Pero Gamberradas literarias es precisamente eso: un simpático desafío a los lugares comunes del mundo de las letras, una desmitificación de muchas obras inmortales y una soberana tomadura de pelo a muchos autores famosos, todo ello hecho desde una de las ventanas con mejores vistas que tiene el Hotel del Humor, donde su autor reside desde hace algunos años.
         Estas parodias son muy variadas e igual tratan de la rutina de Kafka en su oficina, de los bigotes de la condesa de Pardo Bazán, de por qué Borges quemó todas sus novelas o de cómo «Azorín» consiguió aburrir a toda una generación de lectores y, aun así, conseguir fama imperecedera.
El libro consta de unos cincuenta escritos cortos de muy amena lectura, en forma de artículos falsamente eruditos, de versos, de piezas teatrales breves y de otros géneros inclasificables, pero igualmente divertidos. En ellas se le da una vuelta más a la oxidada tuerca de la literatura, lo que permite gozar de nuevo de libros conocidos, ahora en versiones rabiosamente cómicas y originales.